Marte – Dios romano de la guerra

Marte era una deidad originaria de la Península itálica, donde los pueblos de los etruscos y sabinos establecidos antes de la fundación de la emblemática ciudad de Roma, le rendían culto como el protector de la agricultura, el ganado, los campos o la vegetación, pero con el paso del tiempo adquirió otros títulos hasta ser considerado el dios romano de la guerra, es decir, el equivalente de Ares, la divinidad bélica de la cultura griega.

De allí que lo calificaran erróneamente como un “dios importado” o una simple imitación, cuando en realidad se trataba de una figura sagrada cuyas raíces venían creciendo desde hace mucho, en territorio italiano.

Probablemente su nombre derive de Maris, señor de la fertilidad, la agricultura y las plagas de ratones, quien formaba parte del conjunto de dioses de la mitología etrusca, proveniente de las tribus del centro de Italia antes de su integración al Imperio romano.

Sin embargo, cuando Marte comenzó a cobrar popularidad como dios de la guerra, también fue ganando atributos muy semejantes al Ares griego, convirtiéndose así, en una figura de virilidad, pasión, violencia, valentía y sexualidad.

Además, este dios de la mitología romana ganó tanta importancia, que luego le dieron su nombre al cuarto planeta de nuestro sistema solar (Marte), al tercer mes del año (marzo), y al segundo día de la semana (martes).

Marte - Mitología Romana
Marte – Mitología Romana – Dios de la Guerra

Característica del Marte, dios romano

Según los relatos descritos en la mitología romana, Marte tenía varias características distintivas, por ejemplo, lucía la apariencia de un fuerte guerrero que portaba una lanza, vestía su armadura de combate y llevaba un casco encrestado.

Aunque su comportamiento y funciones también definían una parte importante que ayudaba a identificarlo. Como dios de la agricultura era un ferviente protector de los cultivos, pero en su faceta bélica, defendía a quienes lo adoraban, contra la furia de sus enemigos, guiándolos así, hacia la victoria.

Pero entre las principales virtudes que caracterizaban al dios romano de la guerra, resaltaban algunas como las siguientes:

  • Temeridad e intrepidez: durante cada batalla era tan osado, que no le importaba en lo más mínimo cuáles eran los peligros a enfrentar y, en su defecto, demostraba gran valor arrojándose al combate para arrasar con todo aquel en su camino.
  • Virilidad: los romanos también consideraban que Marte era un modelo de la masculinidad en su máximo esplendor.
  • Violencia: durante las guerras podía llegar a ser bastante agresivo y provocar inmensos baños de sangre.
  • Fuerza: otro de los rasgos que indiscutiblemente caracterizaban al dios de la guerra romano, era la implacable fuerza de la cual se apoyaba para derrotar a sus enemigos.
  • Estrategia: sus tácticas de guerra eran inigualables, por ello se le reconocía como un perfecto estratega.

En honor a todo lo que Marte representaba en temas de guerra, los soldados del antiguo Imperio itálico vestían armaduras, crestas y escudos rojos, simulando el color de la sangre con la cual se bañaba el suelo después de cada enfrentamiento.

Culto, templos y festividades

Marte integraba el grupo de los dioses más populares del panteón romano, de hecho, el culto hacia él era tan importante que lo convirtieron en el patrón de varias ciudades antiguas, como la de Alba Longa, ubicada en los Montes Albanos antes de caer a manos del Imperio itálico en el siglo VII previo a nuestra era.

El dios de la guerra fue la segunda figura divina más alabada en Roma después de Júpiter, pues según la mitología de dicho lugar, este personaje sagrado era el padre de Rómulo, quien fundó la ciudad.

Por esta razón le tenían especial respeto y, los salios, es decir, los sacerdotes de Marte, acostumbraban a realizar tanto danzas, como tributos en su nombre.

Entre esos ritos, destacaban los sacrificios ejecutados para ganarse su favor de cara a las guerras, porque creían que así saldrían victoriosos en cada conflicto.

Para estos fines, los romanos edificaron una gran cantidad de templos y altares distribuidos en distintas zonas, de los cuales destacaban los siguientes:

  • Templo de Roma: un lugar destinado a importantes funciones políticas, sociales y, sobre todo, religiosas durante el período republicano. Allí adoraban a Marte, Júpiter y también a Quirino, una representación del dios de la guerra romano, al cual, con el paso del tiempo le otorgaron su propia personalidad, pasando a ser la “deidad de la paz armada”. En este templo le rendían especial culto gracias a su historia como padre de Rómulo y Remo.
  • Templo de Mars Ultor: traducido al español como el templo de “Marte el vengador”. Esta estructura se edificó entre los Foros Imperiales por orden del primer emperador de Roma, Augusto. Fue inaugurado aproximadamente en el año 2 antes de Cristo.
  • Templo de Mars Gradivus: cuyo nombre significa “Marte, el que precede al ejército en la batalla”. Se encontraba a las afueras de la famosa Puerta Capena de las Murallas Servianas ubicadas en Roma. Allí se agrupaban las fuerzas bélicas antes de encaminarse hacia el combate.
  • Campus Martius: “el campo de Marte”. Un sitio que también se hallaba por fuera de las Murallas Servianas y el pomerium, es decir, los límites de Roma, aunque tiempo después se integraron a la ciudad. Además de alabar al dios de la guerra mediante distintas actividades, en este lugar se desarrollaban otras funciones como las elecciones, el entrenamiento de los soldados e incluso la preparación deportiva de los atletas.
Templo de Marte Vengador
Templo de Marte Vengador – Foro de Augusto, Roma

De igual manera, los romanos tenían otras formas de rendirle tributo al poderoso Marte, por ejemplo, distintas festividades efectuadas en su nombre:

  • Feriae Martis: se celebraba cada 1 de marzo. Era una procesión desarrollada en toda la ciudad de Roma a modo de danza para la guerra, en la cual golpeaban sus espadas contra sus escudos mientras entonaban sus canciones ancestrales.
  • El Armilustrio: una festividad que se llevaba a cabo los días 19 de octubre, con la intención de purificar las armas de los soldados a través de rituales, sacrificios y bailes en el Monte Aventino, en otras palabras, una de las 7 colinas de Roma.
  • La Suovetaurilia: un ritual de sacrificio ejecutado cada media década en Roma. En estos actos se ofrecían tres animales machos de clases específicas, un cerdo, un ternero y un cordero, todo para purificar la tierra.
  • La Equirria: se hacían los 27 de febrero y 14 de marzo en épocas de la Antigua Roma. Constaban de carreras de caballos celebradas en el Campus Martius en honor al dios de la guerra, y también como una fiesta previa a las siguientes campañas militares.
  • La carrera de cuadriga: se trataba de una famosa competencia, pero en este caso, se realizaban con cuatro caballos halando un carruaje en el Campo de Marte durante el 15 de octubre, y cuando finalizaba, sacrificaban uno de los equinos ganadores como homenaje a la deidad.
  • El Tubilustrium: fiesta fijada cada 23 de marzo. Consistía en la purificación tanto de las armas, como de las trompetas que se iban a emplear en las guerras. Implicaban sacrificios de corderos u ovejas.

¿Qué símbolos lo representan?

El símbolo que se asociaba con mayor frecuencia a Marte en la Antigua Roma, sin duda alguna era la lanza, su arma predilecta, la cual, para este dios representaba un objeto icónico.

Igualmente, contaba con las figuras de ciertos animales que progresivamente fueron conformando una parte importante de su imagen.

Entre ellos destacaba el pájaro carpintero, debido a que ocupaba los mismos bosques asociados al dios de la guerra romano.

Pero también lo relacionaban con otras criaturas que compartían características en común con alguna de las funciones o actitudes de Marte, ya fueran vinculadas a su faceta bélica, o a su lado como protector de la agricultura, por ejemplo: el lobo, los rebaños de los carneros, el caballo de combate, los cerdos y el buey labrador.

Mitos del dios Marte

Los mitos de Marte son historias que nacen de la idiosincrasia romana, de una antigua civilización creyente en el poder de los dioses por encima de cualquier otra cosa.

En este sentido, la deidad de la guerra no fue la excepción, pues los reyes y sacerdotes que ocupaban altos cargos en el antiguo imperio, lo veneraban con fervor.

Por otra parte, cada uno de sus relatos detallan una fracción acerca de la vida de este ser místico, como su nacimiento, relaciones amorosas, poderes y defectos.

Nacimiento del dios romano Marte

En la cultura romana Marte es nombrado hijo de Juno (deidad encargada del matrimonio) y Júpiter (dios supremo de Roma), sin embargo, el poeta Ovidio señaló en un mito que nació solo de la madre.

Según esta última versión, Juno quería dar a luz a un hijo de forma similar a la que Júpiter empleó para engendrar a Minerva, pues ésta nació de la frente de su padre.

En busca de ayuda, la divinidad del matrimonio se reunió con la figura mística Flora, la cual consiguió una flor mágica que sirvió para cumplir su deseo.

Posteriormente, Flora empezó el ritual que consistió en colocar la planta sobre una vaca a fin de embarazarla. Después de lograrlo, ella desplumó los pétalos de la flor, tocó el vientre de Juno y engendró a Marte, que nació más adelante en la costa del Mármara.

Rea Silvia y el dios Marte

Marte fijó su mirada en Rea Silvia, la hija del destronado rey Numitor que gobernaba en la región italiana de ciudad de Alba Longa. Era bisnieta de Eneas.

La joven fue sacerdotisa por órdenes de su tío Amulio, el cual se apoderó del reino. En algunas historias mencionan que Rea tuvo una relación secreta con Marte, pero la versión más famosa dice que el dios de la guerra la llevó al bosque y la violó.

Posteriormente, Rea salió embarazada de los gemelos Rómulo y Remo (los fundadores de Roma), los cuales fueron separados de su madre, luego de que Amulio le pidiera a uno de sus siervos enterrarla viva. En cuanto a los niños, el rey ordenó colocarlos en una canasta para arrojarlos al río Tíber.

A pesar del hecho, los niños estuvieron a salvo gracias a una loba que los amamantó, mientras que su madre, afortunadamente, sobrevivió y se casó con el dios del río Tíber, Tiberino.

Lanza de marte

Según el relato, los reyes romanos conservaron la lanza de Marte en el sagrario de Regia, un sitio antiguo que sirvió de residencia para los monarcas.

Los gobernantes veían la reliquia como una especie de oráculo. En este sentido, cuando estaban a punto de entrar en guerra, el sumo sacerdote sacudía la lanza e invocaba al dios, exclamando: “Despierta Marte”.

Si el arma se movía o temblaba era señal de peligro para el Estado, por lo que hacían sacrificios con el objetivo de calmar a la deidad.

Por otra parte, cuando Marte ejercía el rol de “pacificador”, los sacerdotes simplemente adornaban la lanza con laurel, en su honor.

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