Juno – Diosa romana de la familia

Juno era una de las figuras divinas más importantes del panteón romano, porque además de ser la diosa de la maternidad, el matrimonio, e incluso de la familia, también integraba una icónica triada capitalina de su mitología, la cual completaba junto a dos poderosos personajes sagrados: Júpiter, el señor del rayo; y Minerva, deidad de la sabiduría.

Por supuesto, como era de costumbre, a la diosa Juno le fueron asignando características y atributos propios de los mitos griegos, hasta que la convirtieron en la versión romana de Hera, su equivalente en el Monte Olimpo.

Pero a pesar de todas estas particularidades adoptadas de la diosa extranjera, su imagen adquirió gran relevancia para la cultura y la sociedad romana imperial, donde la describían portando armadura militar, en su faceta de protectora; o vistiendo ropa holgada con alguno de sus senos al descubierto, aludiendo a su lado maternal.

Las obras de arte que mantienen vivo el recuerdo de Juno, también la retratan usando diadema y llevando un cetro, mostrándola como una inconfundible autoridad divina. En su honor le otorgaron el nombre de “junio” al sexto mes del año.

Juno Mitología Romana
Juno Mitología Romana – Diosa de la familia

Origen de Juno

De acuerdo con la mitología romana, el origen de Juno se remonta a la era de los titanes y es una de las hijas entre el dios del tiempo, Saturno (Cronos), con la diosa de la fertilidad, Ops (Rea).

Al igual que en la versión griega, a Juno la devoró su padre junto al resto de sus hermanos para tratar de evitar una profecía en la cual perdería el trono a mano de uno de sus hijos, pero afortunadamente Júpiter se salvó de ser engullido y, con ayuda de Metis, le dio un brebaje a su progenitor con la intención de hacerlo regurgitar a todos sus descendientes.

Tras ser liberada de las fauces de Saturno y participar en la batalla para derrotarlo, la diosa se casó con su hermano, el señor del trueno, pasando a convertirse en la reina de las divinidades.

Algunas teorías sugieren que Juno fue una de las primeras diosas del panteón romano en casarse, razón por la cual adquirió su papel como protectora del matrimonio, los partos y la familia.

Además, sus incomparables celos producto de las incesantes infidelidades de Júpiter, posiblemente hayan reforzado el rol que desempeñaba.

En cuanto a los principales símbolos con los que se le solía identificar, destacaba la figura del pavo real u objetos como el cetro y la diadema.

Por otra parte, sus atributos más importantes eran la capacidad de arrojar rayos igual que Júpiter, su fidelidad inquebrantable como diosa del matrimonio y, claro está, la venganza.

Genealogía de Juno, diosa romana

Al ser hija de Ops y Saturno, Juno también forma parte de la primera descendencia de dioses romanos, junto a sus hermanos: Júpiter, dios del rayo; Neptuno, señor de los mares; Plutón, protector del inframundo; Vesta, figura sagrada del hogar; y Ceres, la deidad de los cereales.

Luego de finalizar la guerra contra los titanes y de contraer matrimonio con su hermano Júpiter, Juno dio a luz a tres hijos:

  • Marte: dios de la guerra en Roma conocido como Ares en la mitología griega.
  • Vulcano: dios del fuego, la herrería y los artesanos. Es el equivalente de Hefesto en Grecia.
  • Éride: la diosa de la discordia.

Sin embargo, a la reina del panteón romano también le atribuyen otra descendiente, Lucina, la divinidad de los nacimientos y los niños, la cual en ocasiones es descrita solo como una faceta de la misma Juno.

Pero a su par griega, Hera, le suman una hija más, Ilítia, la diosa de la juventud. Además, nombran a Hefesto como un hijo que concibió por sí sola, en una muestra de venganza porque creía que Zeus, el Júpiter griego, había engendrado individualmente a Atenea, la señora de la guerra justa, la estrategia y la sabiduría.

Festividad de la Matronalia

En Roma, cada 1 de marzo se celebraba la Matronalia, una fiesta en honor a las matronas y parturientas, las cuales aprovechaban la fecha para agradecer o pedir a la diosa Juno por el bienestar de sus hijos.

Generalmente, las mujeres llevaban flores al templo del Esquilino como ofrenda, mientras otras veneraban a la divinidad desde sus casas.

Esta festividad se desarrollaba de forma privada, es decir, no se organizaban actividades públicas porque los hombres tenían el concepto de que la mujer solo debía procrear y criar a los futuros guerreros.

De hecho, se creía que Juno había dado a luz a Marte, el popular dios de la guerra romano, durante el mismo mes dedicado a esta festividad.

Mitos sobre Juno

La figura de Juno cumplía un importante papel como veladora de la unión marital y de los partos, representando así, la vida hogareña.

Sin embargo, en algunos mitos se muestra a la deidad como un ser despiadado, en especial contra los hijos de su esposo Júpiter, que habían nacido fuera del matrimonio.

De igual manera, ella era totalmente impulsiva con cualquier persona que no le agradara o tomara una decisión que a su juicio no fuera la correcta.

Se trataba de un ser controlador que empleaba diversas estrategias para alcanzar lo que quería, por eso, la mayoría de los mitos más famosos sobre ella están vinculados a historias de odio y venganza.

El odio de Juno a Eneas

Juno odió a Eneas por ser miembro del ejercito de Troya, pues aborrecía a la gente de ese lugar. El motivo se debía a la relación amorosa que tuvo su esposo Júpiter con el príncipe Ganimedes, oriundo de dicha ciudad.

Otro acontecimiento fue cuando la diosa del matrimonio se molestó con el troyano, Paris, luego de elegir a Venus como la deidad más bella.

Por ello, Juno trató de impedir que Eneas fundara una nueva Troya en Italia, y le pidió al señor de los vientos, Eolo, que moviera la corriente de aire hacia otra dirección. Al hacerlo se produjeron fuertes olas conduciendo al héroe hacia Cartago, desviándolo así, de su destino previsto.

Posteriormente, el dios del mar, Neptuno, calmó las aguas porque lo ocurrido fue sin su consentimiento, pero Juno planeó una segunda maniobra.

La diosa del matrimonio habló con Venus (madre de Eneas), y le propuso hacer que el héroe y la reina de Cartago, Dido, se enamoraran, con la intención de detener su marcha, evitándole cumplir su meta de erigir una segunda Troya.

Al enterarse de lo que estaba haciendo Juno, Júpiter envió a Mercurio para recordarle a Eneas que Cartago no era su destino principal y, en consecuencia, siguió su viaje.

Juno, en medio de un ataque de ira, ordenó incendiar la flota de Eneas, pero afortunadamente el héroe llegó a la región de Lacio, Italia.

Por otra parte, la diosa del matrimonio sabía que Eneas se casaría más adelante con Lavinia, la hija del rey Latino, entonces, para provocar discordia mandó a las deidades del infierno a hablar con la madre de la joven, Amata, con la finalidad de convencerla de que el héroe troyano, sería el culpable de que su hija no se convirtiera en la esposa del rey de los rútulos, Turno.

Posteriormente, Turno peleó con Eneas, saliendo victorioso este último, gracias a la ayuda de su madre, Venus, la cual le entregó armas divinas.

Cansado de la situación, Júpiter conversó con Juno pidiéndole que dejara en paz a Eneas, y ella aceptó, pero aun así hizo una última jugada. Habló con la hermana de Turno, Jaturna, para que ésta intercediera por el monarca.

Después de varios intentos fallecidos, Juno se resignó a la profecía marcada por los hados. Entonces, como última condición pidió a Júpiter que los latinos conservaran su idioma, nombres y trajes, pero que el nombre de Troya desapareciera por completo. Finalmente, su esposo accedió con la intención de que dejara tranquilos a los troyanos.

El odio de Juno a Hércules

Juno, celosa por las infidelidades de Júpiter, retrasó el parto de Alcmena, una de las víctimas de su esposo, quien estaba embarazada con Hércules en su vientre.

El plan de la deidad fue hacer que naciera primero el primo del héroe, Euristeo, con la intención de que Hércules no fuera coronado rey de Argólida.

Con el paso de los años Juno continuo la persecución contra el héroe, hasta el punto de volverlo loco momentáneamente, lo que hizo que asesinara a su esposa, hijos y dos sobrinos.

Según el relato, Hércules atacó primero a su sobrino, Yolao, hijo de su medio hermano Ificles, sin embargo, este último logró escapar de él.

En cambio, dos hermanos de Yolao fueron asesinados. Luego Hércules tomó a sus seis hijos, los mató y arrojó los cuerpos al fuego, donde estaban los otros cadáveres.

Tras el terrible suceso, Hércules logró recuperar la razón y decidió encerrarse en una habitación oscura, pues no quería tener contacto con nadie en medio de la tristeza que sentía.

Entonces, el rey Tespio purificó al héroe y después él se dirigió al oráculo de Delfos, el cual le indicó que, para alcanzar el perdón de los dioses, debía servir a Euristerio durante doce años.

Para Hércules no era fácil asumir esta misión, ya que su primo ocupaba su trono, el cual le habían arrebatado desde su nacimiento.

Sin embargo, el héroe no tuvo otra opción que terminar aceptando, entonces Euristerio le asignó los famosos “doce trabajos de Hércules”, consistiendo en desafíos, batallas y peleas contra terribles monstruos, superándolos uno tras otro hasta ser perdonado.

Juno y Cartagena

En la mitología romana existe otra versión de la historia de Juno y Eneas con relación a la ciudad de Cartago, de la cual hay poca información.

De acuerdo con el relato, la diosa del matrimonio adoraba Cartago, entonces tenía miedo de que fuera destruida y reemplazada por una metrópoli más poderosa.

Ella sabía que un joven llamado Eneas fundaría Roma, por lo tanto, quería impedir su creación, sin embargo, sus estrategias no funcionaron.

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