Mitología Romana

La mitología romana aporta grandeza a la cultura mediterránea a través de fantásticos relatos que hablan sobre dioses poderosos y el origen de las cosas.

Distintas civilizaciones trataron de comprender la existencia del mundo desde la antigüedad, preguntándose ¿Quiénes somos? ¿Quién nos creó? ¿Cómo se formó el mundo?

En este sentido, los romanos no fueron la excepción, construyendo en un primer momento sus propias creencias hacia lo místico, otorgándoles a cada deidad su nombre y función. Por otra parte, encontramos también una Roma influenciada por seres de la mitología griega.

Las personas sentían una relación cercana con las figuras divinas que, al igual que los humanos, compartían sentimientos de bondad, amor, ira, odio, compasión y otras emociones.

Mitología Romana
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Origen de la Mitología Romana

El origen de la mitología romana sucedió mucho antes del cristianismo y surgió del imaginario colectivo, ya que los relatos hablaban de figuras divinas, las cuales representaban a la naturaleza, mientras otras ejercían funciones relacionadas a las actividades humanas.

Los dioses tenían el control de la agricultura, los mares, ríos y muchas otras áreas esenciales para la subsistencia del hombre en la tierra.

De hecho, los antiguos romanos antes de realizar una tarea, pedían a los seres poderosos que les ayudaran para que todo saliera bien. Generalmente, les rendían cultos en templos construidos en honor a ellos.

Asimismo, los primeros mitos consistían en narraciones sobre el nacimiento de Roma y la relación de los humanos con las figuras místicas.

Posteriormente, la cultura romana se fue ampliando y en la época de la conquista del Imperio Romano en Grecia (148 a.C.), el país invasor decidió incluir a esos grandes titanes, dioses, héroes y criaturas de la mitología griega, pero adaptándolos a su propia versión con nombres diferentes como, por ejemplo, Caelus, Tella, Saturno, Ops y muchos otros.

Básicamente ejercían la misma función de las deidades griegas e incluso seguían el mismo orden de generaciones.

Tipos de dioses romanos

Roma fue una nación tolerante en cuanto a la aceptación de religiones procedentes de otros países, lo que hizo que culturalmente fuera muy rica en contenido.

Aunque los cultos extranjeros eran aceptados, las autoridades romanas prohibían sacrificios humanos y acciones que promovieran la violencia.

Más allá de la normativa mencionada, cada quien tenía la libertad de adorar a sus figuras poderosas. Por ello, hubo una clasificación de tres tipos de dioses romanos, dispuestos de la siguiente manera:

  • Los Di indigetes: son aquellos seres divinos autóctonos de Roma, los cuales eran venerados mediante cultos y sacrificios, con el objetivo de que éstos ayudaran a los humanos.

Cabe destacar que los rituales se realizaban de forma libre, es decir, cualquier jefe de familia podía adorar a las deidades, pues en la mitología romana no se crearon instituciones religiosas.

Sin embargo, los pontífices, sacerdotes, flamines, vestales, augures, arúspices y quindecimviri, tenían conocimientos de los rituales, explicaban cómo hacerlos y, otros, supervisaban que los procedimientos fueran los más adecuados para contentar a los dioses.

  • Los novensides: son los seres que después de los Di indigetes fueron considerados dioses, en una etapa donde surgieron nuevas necesidades en la población.
  • Los dioses extranjeros: deidades provenientes de las creencias religiosas de los extranjeros que, como mencionamos al inicio del apartado, fueron aceptadas en Roma.

Con respecto al tema, sucede algo muy curioso, pues los propios romanos adoptaron muchos de estos dioses, especialmente los de la cultura griega, ya que, al honrarlos, creían recibir protección de ellos.

Mitos romanos más populares

Los mitos romanos forman parte de la idiosincrasia de la gente y de sus raíces culturales, pues estas narraciones fantásticas explican algunos fenómenos que contribuyeron al origen de las cosas.

De igual manera, a través de las historias vemos cómo el hombre aprendió a trabajar en la tierra con la ayuda de algunos dioses.

Por otra parte, las historias también hablan sobre los deseos sexuales desenfrenados de los dioses, el incesto y su modo de actuar.

Sin duda alguna, la mitología romana representa un legado para la humanidad, y prueba ello son los nombres de los planetas iguales a sus dioses, así como los templos construidos para celebrar los cultos. Veamos algunos de los más populares:

Rómulo y Remo

Es un mito que relata la historia de los gemelos Rómulo y Remo, a los cuales se les atribuye ser los fundadores de Roma.

Los pequeños nacieron de la relación secreta entre Rea Silvia y Saturno. Ella era hija del rey Numitor, al cual le fue usurpado el trono por su hermano, Amulio, en la antigua región italiana de Alba Longa. Este último, al enterarse de la existencia de los niños, los arrojó al río Tíber para seguir reinando.

Júpiter y la abeja

Trata del encuentro entre Júpiter y una abeja, que afirmó ser perseguida por los hombres a causa de su miel.

Ella le pidió al dios que le hiciera un aguijón venenoso, con el objetivo de castigar a los hombres que la siguieran.

Apolo y Casandra

La historia narra sobre Casandra, la hija del rey de Troya, Priamo, la cual era muy bella y Apolo fijó su mirada en ella.

Apolo le ofreció el don de la profecía a cambio de su amor y ella aceptó. Casandra luego de obtener la gracia, no cumplió con su palabra y fue castigada severamente por el dios.

Historia de Eneas

Eneas es hijo de la diosa Venus que, en la mitología griega, es afrodita. La famosa historia habla de la salida de él en Troya, después de que los griegos ganaran la guerra.

En este sentido, Venus ayudó a su hijo para que escapara de la ciudad y de las manos de Aquiles y Ulises. Eneas llegó a Italia y es el ancestro más antiguo de Rómulo y Remo.

La diosa de la agricultura, las cosechas y la fecundidad, Ceres

Nació de la unión entre Saturno y Ops. Tuvo una relación con su hermano, Júpiter.

Según el mito, esta deidad enseñó a los humanos a cultivar la tierra a fin de obtener frutos, recoger el trigo y hacer el pan.