Mitología Griega

La mitología griega recoge aquellas historias maravillosas que surgieron en la Antigua Grecia, para explicar el origen del hombre y del universo a partir de personajes fantásticos como titanes, dioses griegos, e incluso semidioses, cuyas supuestas hazañas se inmortalizaron a través de relatos épicos.

En este sentido, se trata de todos los mitos, leyendas u otros tipos de narraciones que reflejan las creencias de los griegos, pero relacionadas al génesis de la vida, de las deidades, las personas y las aventuras vividas por los héroes.

Aunque eran historias que evidenciaban un profundo culto a la divinidad, actualmente no se consideran como una religión, sin embargo, lograron trascender mediante la tradición oral y la literatura, incidiendo, además, en la cultura occidental.

Ahora, en nuestra era, distintos autores de libros dedicados a la mitología griega, como, por ejemplo, el francés Pierre Grimal, nos aclaran que dichos textos fantásticos, junto a una vasta colección de estatuas, templos, pinturas y monumentos representativos, datan aproximadamente de los siglos VIII y IX antes de Cristo, previo a la ocupación de la península de Grecia.

Mitología Griega
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Origen de la mitología griega

El origen de la mitología griega proviene, por una parte, de Creta, una de las principales islas del país europeo y, por otra, de los pueblos aqueos, es decir, aquellos oriundos de la zona sur de los Balcanes.

Durante el segundo milenio a. C., los aqueos colonizaron pacíficamente la isla cretense y establecieron la ciudad de Micenas, que posteriormente se convirtió en la capital.

A partir de allí surgió la civilización micénica, la cual produjo una importante mezcla cultural. Fue a raíz de esa fusión de creencias y tradiciones, que comenzaron a nacer nuevos relatos acerca de los dioses, pues los micénicos sumaron a sus deidades, otras divinidades basadas en el panteón de Creta, asociadas en gran medida con la naturaleza y la agricultura.

De igual manera, también adoptaron de Creta, la tradición de rendirle culto a los héroes, quienes casi siempre eran semidioses, y la concepción del inframundo, además de tomar otras ideas propias de distintos pueblos indoeuropeos.

No obstante, entre el siglo XIII y XII a.C., los dorios, una de las cuatro tribus más antiguas de Grecia, invadió acabando con la cultura micénica, impulsando así, la orientación definitiva de la famosa mitología griega.

Teorías sobre los orígenes

Existen cuatro importantes teorías sobre el origen de la mitología griega: la escritural, la histórica, la alegórica y la física, pero también hay otras que, a partir de la mitografía e investigaciones arqueológicas, sugieren la influencia de civilizaciones adicionales además de la micénica, como las de Oriente Próximo, las cretenses, las minoicas y las de Asia Menor.

Con respecto a la versión escritural, el autor del libro “Los hijos de la serpiente”, Ramón Lago Bello, explica que su argumento parte de hechos reales, narrados cada vez “más vinculados a lo divino” o, sencillamente, correspondían a interpretaciones de textos sagrados.

La teoría histórica plantea que los personajes de la mitología griega, eran realmente personas de la vida real, por tanto, sus leyendas son el producto de relatos provenientes de las siguientes épocas.

En tercer lugar, la alegórica, sugiere que los mitos de la Antigua Grecia eran de carácter simbólico, representando sus ideas acerca del mundo a través de imágenes y relatos.

Mientras tanto, la última de teoría, la física, supone un importante culto al agua, el fuego y el aire, concluyendo así, en la adoración de dioses que personificaban los elementos de la naturaleza.

Por otro lado, uno de los más destacados estudiosos que ofreció su hipótesis, fue sin duda, el sueco Martín P. Nilsson, filólogo clásico especialista en historia y mitos de las religiones tanto griegas, como helenísticas y romanas.

Según el autor, la mitología en Grecia venía de las civilizaciones micénicas y se basaba en épocas prehistóricas, sin embargo, el alemán Walter Burkert, consideró que generalizar partiendo de esa teoría no era muy acertado, pues la iconografía propia del período de los palacios de Creta, es decir, las características de sus representaciones artísticas, carecen de elementos para reforzar dicha hipótesis.

Fuentes literarias

Las principales fuentes literarias de la mitología griega, son producto del ingenio de grandes poetas como Hesíodo y Homero.

Al primero, la historia universal le debe obras de suma importancia, empezando por la “Teogonía”, la cual explica el origen de las deidades; o “Los trabajos y días”, que describe la vida agrícola, aparte de contener otros mitos conocidos, como el de Pandora, Las cuatro edades o el de Prometeo.

Asimismo, Homero, por medio de sus poemas épicos, se encargó de detallar la batalla de Troya a través de “La Ilíada”, y los acontecimientos posteriores en “La Odisea”.

En cuanto a los textos conservados desde la Antigua Grecia, solamente se mantuvo la “Biblioteca mitológica de Pseudo Apolodoro”, una especie de manual que resume la mayoría de los mitos más conocidos y las leyendas acerca de los héroes griegos.

Un dato curioso, es que el escrito de Apolodoro, quien vivió entre el 180 y el 120 a.C., también menciona acontecimientos presuntamente de años posteriores a su muerte, suceso por el cual se le atribuyó ese nombre (Pseudo), a su biblioteca.

Después de estos grandes autores de la cultura griega, aparecieron más que de una u otra manera contribuyeron a mantener los relatos a lo largo de los siglos, aunque algunos presentan los acontecimientos mitológicos de forma separada.

Entre estos exponentes, destacan nombres como los de Píndaro, Simónides y Baquílides, por parte de los poetas líricos griegos; o Bión y Teócrito, del lado de los bucólicos.

Las demás fuentes literarias de la mitología griega, fueron recopilaciones hechas por historiadores y geógrafos, quienes aportaron versiones alternativas o relatos locales.

A pesar de ello, muchos detalles importantes acerca de los mitos y leyendas de la Antigua Grecia, se revelaron por medio de las poesías del período helenístico, el romano, o se revivieron a través del teatro ateniense.

Del mismo modo, también resaltan trabajos relevantes como las Fabulae y De astronómica de Higino; las Descripciones de Calístrato o las Imágenes de Filóstrato.

El resto de los aportes los realizaron algunos escritores bizantinos que inmortalizaron los mitos provenientes de las obras griegas desaparecidas. Entre estás están La Suda, un léxico de Hesiquio y los tratados de Juan Tzetzes y Eustacio.

Relación entre la mitología griega y Romana

Entre la mitología griega y la romana existe una relación cercana que se suele percibir a simple vista, pues, ambas presentan dioses, héroes e incluso criaturas fantásticas con características muy similares, pero con diferentes nombres, por ejemplo, Júpiter en lugar de Zeus o Saturno para referirse a Cronos.

Ahora bien, si nos preguntamos ¿cuál es la causa de la semejanza entre los dioses romanos y los griegos?, e investigamos un poco más a fondo tanto en la historia, como en los mitos provenientes de cada una de estas civilizaciones, encontraremos que Roma adoptó parte de las creencias propias de Grecia, para nutrir su cultura.

Fue alrededor de los siglos VIII y VII antes de Cristo, cuando los colonizadores griegos hicieron contacto en las costas italianas, específicamente hacia el sur, pero en el siglo III de la misma era, fueron derrotados por las fuerzas romanas con la diferencia de que, en lugar de acabar con ellos en su totalidad, estos, decidieron asimilar su arte, sus mitos, leyendas y demás tradiciones.

Aunque eso no significa que Roma ideó toda su mitología a partir de los griegos, porque ellos también tenían sus propias deidades, es decir, fue más un proceso de ampliación cultural.

Una muestra de esto, la dieron poetas como Ovidio Nasón, con “Las Metamorfosis”, donde recoge diversos mitos griegos; o Virgilio Marón, a través de “La Eneida”, narrando las aventuras de Eneas al escapar de Troya e ir a fundar la ciudad que antecedió a Roma.

Por otra parte, los romanos mantuvieron muchos de los relatos descritos en obras como la Odisea y la Teogonía, transformándolos a su propia versión. De allí las notorias equivalencias entre las divinidades que adoraban, por ejemplo:

  • Júpiter – Zeus
  • Plutón – Hades
  • Neptuno – Poseidón
  • Marte – Ares
  • Minerva – Atenea
  • Mercurio – Hermes
  • Vulcano – Hefesto
  • Juno – Hera
  • Diana – Artemisa
  • Venus – Afrodita
  • Vesta – Hestia
  • Baco – Dionisio
  • Ceres – Deméter
  • Proserpina – Perséfone
  • Esculapio – Asclepio
  • Fauno – Pan

Otros dioses, como Apolo, se quedaron con sus mismos nombres, sin embargo, algunos titanes de la mitología griega también se trasladaron a los mitos de los romanos siguiendo la misma norma:

  • Saturno – Cronos
  • Tellus – Gea
  • Ops – Rea
  • Moneta – Mnemósine
  • Justicia – Temis
  • Nox – Nix
  • Caelus – Urano
  • Cupido – Eros

Igualmente, ciertos titanes mantuvieron sus nombres, como en el caso de Atlas, Tetis, Ceo, Hiperión y demás personajes que también figuran en esa lista.

Por último, es válido acotar a héroes famosos de la mitología griega de la talla de Heracles, conocido en la cultura romana por Hércules; o Ulises, el popular Odiseo