RA – dios egipcio del sol y origen de la vida

Ra es indiscutiblemente una de las figuras celestiales más poderosas e importantes de la cultura egipcia, pues además de ser el dios del sol, también es el responsable del origen de la vida, el creador de otros dioses, de las personas y de todas las cosas conocidas por los habitantes del Antiguo Egipto.

De hecho, esta deidad egipcia podía darle cuerpo a cualquier ser, elemento u objeto con tan solo pronunciar el nombre que quería colocarle.

Fue así como en un inicio creó el sol, para después darle vida a los dioses primordiales que representaban una parte esencial del mundo: Shu (el viento), Geb (la tierra), Nut (el cielo), Tefnut (la lluvia), y Hapi (el río Nilo).

Por supuesto, Ra poseía poderes adicionales, por ejemplo, cambiar de forma, adoptando normalmente la de un halcón. De igual manera, contaba con otros atributos que describiremos más adelante.

Ra dios egipcio del sol y origen de la vida
Ra dios egipcio del sol y origen de la vida

¿Quién fue el dios Ra para la mitología egipcia?

Según la mitología egipcia, Ra nació de una piedra sagrada surgida directamente de las profundidades de Nun, es decir, de una inmensa extensión acuática que se hallaba en la oscuridad antes de la creación, cuando aún no existía nada más.

Inmediatamente materializó su inmenso poder con la forma del sol, asignándose a sí mismo tres nombres distintos: Khepri (el amanecer), Ra (el mediodía), y Atum o Jnum (el atardecer).

Por esa razón, los antiguos egipcios consideraban que Ra simbolizaba el ciclo de la muerte y la resurrección, asociándolo con su desaparición al finalizar el día, para volver a salir cada mañana rebosando energía.

De allí que esta divinidad ganara tanta popularidad, sobre todo cerca del año 2400 antes de la era cristiana, cuando comenzaron a adorarlo como el principal dios para los faraones.

Realmente, los egipcios creían que Ra había descendido a la tierra tomando forma humana para convertirse en el primer faraón, en este sentido, cada uno de los siguientes gobernantes eran considerados reencarnaciones o descendientes de él.

Sin embargo, en las distintas regiones tanto del Bajo, como del Alto Egipto en la antigüedad, se comenzaron a venerar diferentes dioses con ciertas características en común, los cuales se fueron fusionando progresivamente con Ra.

Así surgieron, por ejemplo, sincretismos con el dios solar de la ciudad de Tebas, Amón (Amón-Ra); la deidad creadora heliopolitana, Atum (Atum-Ra); u Horus (Ra-Horakhty), la divinidad celestial.

De igual manera, Ra estaba relacionado con el dios Jepri (Khepri), también asociado con el sol naciente; o Jnum, vinculado al atardecer.

Simbología asociada al dios Ra

Al dios Ra lo describían con cuerpo humano y cabeza de halcón, pero gracias a su capacidad de adquirir cualquier aspecto, luego pasó a ser representado como un anciano.

Aunque la simbología asociada al dios Ra es mucho más amplia. Claro está, el sol es la imagen más emblemática empleada para referirse a esta deidad, incluso se creía que, tras abandonar su lugar en la tierra, subió al cielo y todos los días navegaba por el firmamento acompañando al astro rey, sobre un barco grande denominado Mandjet, mientras en la noche abordaba una pequeña barcaza conocida como Mensenktet.

Ahora bien, el resto de sus símbolos van desde escarabajos y halcones, hasta aves místicas como el fénix, pero también posee, al igual que otros dioses, un cetro uas para denotar poder, o una cruz anj, sinónimo de vida. Por lo demás, aparte del sol, estos son los íconos más característicos de Ra:

➤ El ojo de Ra  Representado a través del disco solar, rodeado por dos cobras erguidas y enrolladas entre sí, con las dos coronas (la blanca y la roja), que identifican ambas partes del Antiguo Egipto.

Es una manifestación de todo su poder, una fuerza implacable y peligrosa que protege al dios del sol. En ocasiones lo nombran como una muestra de su carácter tanto violento, como destructivo, pero también lo describen haciendo referencia a otra entidad divina (femenina), una extensión del propio Ra.

➤ Árbol de la vida o Ished: Un cultivo sagrado en el Antiguo Egipto, cuyo fruto era el alimento de los dioses o de los faraones.

 Aparece en el “Libro de los Muertos” y en los “Textos de los sarcófagos” como el árbol del dios sol, ubicado en el templo de la ciudad de Heliópolis. Posiblemente fue una higuera silvestre o quizá una datilera del desierto.

➤ Bennu: un ave fénix que aparecía posada sobre el Ished del templo de adoración a Ra en la ciudad de Heliópolis. De acuerdo con los mitos, Bennu simbolizaba el alma de este dios.

➤ Piedra Benben: algunos mitos refieren que Ra nació de la piedra Benben surgida del Nun. Se trataba de un objeto sagrado con forma piramidal.

Este artefacto se encontraba en el templo de la deidad solar, en Heliópolis, aunque otros relatos afirman que en realidad de esa piedra salió Atum, más tarde venerado como Atum-Ra.

➤ Escarabajo egipcio: se asociaba específicamente al dios Jepri o Khepri, es decir, el aspecto de Ra durante el amanecer. Comúnmente lo representaban empujando el sol, simbolizando así, un proceso de constante transformación y vida eterna.

➤ Halcón: otra imagen característica de Ra, era esta ave sagrada para la cultura egipcia. Era una de las formas que más acostumbraba a adoptar el dios del sol cuando se convertía en animal. Además, generalmente lo retrataban con cabeza de halcón y cuerpo de hombre.

➤ El carnero: la mitología egipcia explicaba que esta era la apariencia que tomaba Ra cuando caía el atardecer, y emprendía su viaje por el mundo inferior luchando contra criaturas malignas deseosas por detener la salida del sol.

A esta identidad de Ra también se le conocía como Auf-Ra, el cual podía ser personificado con cuerpo de hombre y cabeza de carnero, una versión del dios sol, relacionada con temas funerarios.

➤ El león: un animal que simbolizaba al feroz calor del sol en Egipto. Por ello se le solía asociar a Ra durante la antigüedad.

Además de todas estas representaciones del dios solar egipcio, también se le relacionaba, pero a menor escala, con otras figuras de animales, como, por ejemplo, la serpiente, la garza y el gato.

Atributos del dios Ra

Uno de los grandes poderes de Ra, como mencionamos al inicio del post, fue la creación del mundo, la humanidad, o ser responsable del ciclo de la muerte y del renacimiento.

Según el Libro de los Muertos egipcios, el dios solar se cortó y de su sangre surgió el hombre y la mujer, pero más allá de este mito famoso, la divinidad tenía otras cualidades que lo convertían en un ser excepcional como, por ejemplo, transformarse en cualquier animal o cosa.

Ra, gracias a este atributo, se volvió humano y fue el primer faraón de Egipto. Nunca reveló su verdadera identidad, gobernando por miles de años.

Durante su mandato, el ser divino promovió la prosperidad, la cosecha abundante y las leyes que garantizaron la buena convivencia ciudadana.

Ra - Dios de la mitologia Egipcia
Ra – Dios de la mitologia Egipcia

Mitos del dios Ra

En la cultura egipcia existe una gran variedad de mitos que hablan sobre la figura de Ra, desde su nacimiento, hasta sus batallas contra criaturas malvadas y demás hazañas.

De igual manera, hay historias que explican la conexión sagrada que tenían los egipcios con la deidad solar, pues Ra también era encargado de la resurrección.

Estos relatos imaginarios permiten conocer a uno de los principales dioses que contribuyó con el avance social de Egipto, además de ser el ejemplo a seguir para muchos faraones.

De igual manera, los mitos mencionan cómo era el comportamiento de Ra y los otros dioses, las estrategias que utilizaban para cumplir sus deseos.

El ojo de Ra

El ojo de Ra es un órgano poderoso con el que creó a la diosa Sekhmet, a fin de castigar a los hombres, especialmente aquellos que amenazaban su gobierno.

Según el mito, las personas se burlaban de Ra porque envejeció, pues él se transformó en humano para ocupar el cargo de faraón, no obstante, la gente desconocía su verdadera identidad.

Los egipcios ya no lo tomaban en cuenta y desobedecían sus leyes. Ante esa situación, Ra se reunión con los dioses, quienes le aconsejaron que hiciera a Sekhmet para que desapareciera a los humanos.

Entonces la personificación del sol aceptó, y de su ojo nació la diosa leona, la cual mató a un gran número de personas bajo su furia.

Sin embargo, al darse cuenta del comportamiento de su hija, Ra decidió transformar a Sekhmet en la figura mística del amor y de la música con el nombre de Hathor, a quien también asociaron como la madre o esposa de Ra.

El nombre secreto

La diosa de la maternidad y el matrimonio, Isis, sentía curiosidad por conocer el nombre secreto de Ra, entonces decidió vigilarlo hasta encontrar la forma de saberlo.

Un día el sol se quedó dormido, por lo que ella aprovechó y tomó la saliva de la deidad, la cual mezcló con tierra, creando así a una peligrosa serpiente.

Posteriormente, Isis colocó el animal en el camino donde pasaría Ra. Al hacerlo, la criatura mordió al dios e inmediatamente empezó a gritar por causa del dolor.

Rápidamente el veneno se esparció por el cuerpo de Ra, mientras los otros dioses no sabían cómo ayudarle y solo pudieron observar aquella desagradable escena.

No obstante, Isis se acercó y le dijo a la deidad creadora, que lo ayudaría si le decía cuál era su nombre secreto. Pero Ra comenzó a decir varios apodos, sin mencionar el verdadero.

Sin embargo, el ser místico sentía tanto dolor que terminó revelando su identidad, bajo la condición de que ella ni su hijo Horus, divulgaran la información.

Después de conseguir el objetivo, Isis curó a Ra mediante hierbas y se convirtió en una de las más poderosas deidades egipcias.

Templos del dios Ra

En el antiguo Egipto, los reyes de la quinta dinastía construyeron templos sagrados en honor al dios Ra, para rendirle culto. Asimismo, se presume que los faraones elaboraron también estas estructuras a modo personal, con el objetivo de exaltar su grandeza.

Las estructuras abiertas estaban situadas en lugares desérticos, sin embargo, la mayoría se convirtieron en ruinas, las cuales hasta ahora han sido difíciles de conseguir.

A pesar de ello, los arqueólogos identificaron dos santuarios, uno creado por el primer monarca de la quinta dinastía, Userkaf; y el segundo, el templo de Nyuserra, donde encontraron evidencias más conservadas:

Complejo funerario de Userkaf

Estuvo ubicado en la necrópolis faraónica de Saqqara en la ciudad de Menfis. Básicamente eran dos pirámides y dos templos funerarios en honor al faraón Userkaf y su esposa la reina, Neferhetepes.

Dentro de este complejo, el monarca elaboró un templo solar cerca del río Nilo, cuya estructura quedaba situada al sur de la pirámide principal, con la intención de que los rayos solares impactaran directamente al templo.

Generalmente, los santuarios funerarios eran solo para rendir tributo a los fallecidos, lo que significa que los templos solares tenían otro propósito.

Sin embargo, los monarcas de la dinastía V cambiaron un poco esta idea, pues ellos preferían que las personas llevaran primero ofrendas a los templos solares como especie de culto al astro rey, y luego a las edificaciones funerarias.

Complejo funerario de Userkaf
Complejo funerario de Userkaf

El templo solar de Nyuserra

El sexto monarca de la quinta dinastía, Nyuserra, ordenó la construcción de este emblemático monumento hecho de piedra, situado en la ribera occidental del río Nilo, en Abu-Gurab, una zona cercana a la ciudad del Cairo.

La estructura poseía la entrada del “templo del valle”, la cual se encontraba unida a una rampa que hacía conexión con “el templo elevado”. Esta última es descrita como una zona abierta donde fue construido el obelisco, es decir, un pilar alto conformado por cuatro caras semejantes, que finalizaba con una punta piramidal achatada.

El templo solar de Nyuserra.jpg
El templo solar de Nyuserra.jpg

Asimismo, el templo elevado estaba conformado por cinco entradas: la central conducía al patio; luego dos laterales que dirigían a las habitaciones de almacenaje y los dos restantes que llevaban a los visitantes a la capilla y al obelisco.

Cabe destacar que los egipcios construyeron la Cámara de las Estaciones, ubicada frente al obelisco, en honor al dios del Sol, Ra, y a la naturaleza.

De igual manera, en el centro del patio estaba un altar de alabastro, compuesto de cuatro mesas escritas con jeroglíficos y adornadas con ofrendas, cuya posición fue orientada hacia los puntos cardinales. Además, alrededor del lugar se ubicaba un disco solar de aproximadamente dos metros.

Si te gusto este articulo te invito a ver la categoría de mitología egipcia para conocer mas sobre sus dioses, mitos y cultos.

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