Mitología Egipcia

Aparte de sus majestuosas pirámides, impresionantes esculturas e interesantes jeroglíficos, la mitología egipcia también destaca por ser una de las culturas más antiguas, ricas e influyentes del mundo entero, pues surgió hace más de 3.000 años antes de ser desplazada por el cristianismo bajo el mandato del emperador romano, Justiniano I, “el grande”, alrededor del 535 de nuestra era.

De hecho, forma parte de un conjunto de tradiciones y dogmas originados geográficamente, a los costados del río Nilo, desde donde, además, dichas costumbres se expandieron hasta ser reconocidas como importantes patrimonios universales.

En el Antiguo Egipto los mitos representaban el principal sistema religioso, caracterizándose así, por promover una fe politeísta, la adoración de dioses con cabezas de animales, la creencia en la vida después de la muerte y un fuerte apego por los ritos funerarios.

Precisamente, la momificación de personajes importantes como los faraones, solía realizarse para garantizar la transición de sus almas hacia la eternidad, porque de acuerdo a las costumbres egipcias, mantener los cadáveres en buen estado, contribuía con ese proceso.

Mientras que la edificación de las pirámides, era para resguardar los restos de los difuntos a manera de un gigantesco mausoleo.

Mitología Egipcia
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Dioses de la mitología egipcia

Los dioses de la mitología egipcia encarnaban los elementos y fenómenos de la madre naturaleza. Le daban sentido a todo lo que, para entonces, era difícil de comprender.

Aparte de su aspecto con facciones de animales, algunas de estas deidades también representaban sentimientos y maneras de convivir propias de los seres humanos.

Por otro lado, los egipcios les rendían culto directamente en sus templos, y creían que las divinidades podían coexistir en el mismo plano terrenal.

Sin embargo, los mitos de los dioses sufrieron algunas alteraciones gracias a las influencias recibidas de los hicsos, los libios, los griegos y los romanos; quienes gobernaron en Egipto durante distintos períodos, desde la Dinastía XV, hasta el año 639 después de Cristo, finalizando bajo el mando de Justiniano I.

Por su parte, los sacerdotes encargados de los templos distribuidos desde el Alto, hasta el Bajo Egipto, organizaron a las figuras místicas en grupos considerando aspectos como las relaciones entre las deidades, las divinidades protectoras de cada uno de los nomos o provincias, y las atribuciones externas que terminaron, en ciertos casos, unificando a algunos de estos personajes.

En este sentido, quedaron divididos en tríadas (3 integrantes), odgóadas (8), y enéadas (9), según las ciudades en las que se les adoraba, donde igualmente surgían cosmogonías o teologías con ciertas variaciones. De ese modo, resultaron agrupados de la siguiente manera:

  • Enéada heliopolitana: en la ciudad de Heliópolis perteneciente al Bajo Egipto, adoraban a Atón como Dios supremo, pero también rendían culto a “las almas de Thot”, conformadas por Isis, Atum, Tefnut, Shu, Nut, Osiris, Geb, Seth y Neftis.
  • Odgóada hermopolitana: en la Hermópolis veneraban a Nunet, Hehet, Nun, Heh, Kek, Amón, Kauket (Keket), y Amonet. Según las teologías de esta ciudad, allí también nació el Dios Ra.
  • Tríada de la isla Elefantina: allí ofrecían culto a Jnum como la deidad suprema, además de los dioses Satis y Anuket.
  • Tríada de la ciudad de Tebas: junto a Amón reconocido como el principal entre las tres divinidades, estaban Mut y Jonsu.
  • Tríada de la ciudad de Menfis: en la capital del Antiguo Imperio de Egipto, adoraban al Dios primordial Ptah, a Sejmet y a Nefertum.

No obstante, entre la amplia lista de dioses existentes en la mitología egipcia, hay diez en específico que fueron de vital importancia:

Ra

El Dios sol. A él se le atribuía la creación del mundo en la mitología egipcia y se le representaba como un hombre con cabeza de halcón. Además, sobre su imagen solían colocar un disco solar simbolizando el poder que encarnaba.

De acuerdo con los mitos que giraban en torno a este ser celestial, él también tenía otros nombres, pero específicamente el de “Ra”, era la personificación del astro mayor cuando alcanzaba su punto más alto al mediodía.

Aparte de ello, se le asociaba tanto con la muerte, como con la resurrección. Los antiguos egipcios pensaban que Ra recorría el cielo sobre una barca llamada Mandjet, en la cual emprendía un viaje desde oriente hacia occidente, sugiriendo así, una manera mística de explicar el amanecer, la mitad del día y cuando caía la noche. De hecho, daban tanto valor a su figura que comenzaron a relacionarlo con varias deidades para crear una sola entidad.

Amón

Fue un Dios creador al que relacionaron con varios mitos cosmogónicos egipcios en la ciudad de Tebas, a quien conocían como el padre del resto de las deidades. Generalmente se representaba con forma humana, portando un gorro alto o tiara similar a un mortero y, supuestamente, tenía piel azul.

Su relato teológico explica que este ser supremo nació por sí solo, creó a los demás dioses y luego trabajaron juntos para elaborar el mundo.

Tras la salida de los hicsos, Egipto pasó al control del faraón tebano, Amosis I, y desde ese momento la divinidad adquirió mucha más importancia unificándose con Ra, bajo el nombre de Amón-Ra.

Isis

Una de las más influyentes deidades femeninas del Antiguo Egipto. Según los mitos populares, Isis fue tanto hermana, como esposa del Dios Osiris, y madre la de Horus.

A esta divinidad la asociaban con diversos conceptos de la vida humana, como la maternidad, el matrimonio, la sanación, la sabiduría o el hecho de ser una especie de “protectora de los faraones”, pero igualmente, representaba otras funciones bajo el título de Diosa del cielo, la magia e incluso el universo.

Comúnmente la retrataban sosteniendo el símbolo de la vida o anj, en una de sus manos, y en la otra un bastón elaborado con papiro. Aunque su principal característica era el jeroglífico de un trono sobre su cabeza.

Osiris

El Dios muerto y resucitado. Al principio, Osiris era considerado la personificación de la fertilidad en la vegetación, de la abundancia, pero luego le sumaron más funciones conforme surgían sus mitos.

En uno de sus famosos relatos, la deidad murió a manos de su hermano Seth, pero fue traído a la vida por Neftis e Isis, y pasó a ser el juez supremo de las leyes de Maat, es decir, sentenciando a las almas de los difuntos en la Sala de las dos verdades, para ayudar a mantener el orden cósmico.

Los registros del Antiguo Egipto señalan que Osiris enseñó a los humanos todo sobre la agricultura y la religión. Artísticamente lo representaban portando la corona Atef, que se relacionaba con el renacimiento de los difuntos; el flagelo de Nekhekh; el cetro del Dios Heka; y usando barba.

Horus

A esta deidad le conocían como “el elevado”, porque simbolizaba el cielo, pero también le concernían los títulos de Dios de la guerra y de la cacería.

Descendía de la astuta Isis y el juez supremo del más allá, Osiris. Entre las historias mitológicas más relevantes de Horus, destaca la lucha contra su tío, Seth, para recuperar el trono egipcio.

Su símbolo característico era la figura de un halcón, aunque muchas veces lo retrataban con la cabeza de dicha ave y cuerpo de hombre, utilizando la corona doble que representaba la unificación de todo Egipto.

Seth

En la mitología egipcia, es la identidad relacionada con todo lo incontenible, la personificación del caos, la fuerza bruta, el desierto y las sequías.

Al igual que el clima desértico, hostil e inclemente, a Seth se le consideraba uno de los dioses principales y más poderosos, pero al ser destronado por Horus, su castigo fue irse al exilio, sin embargo, continuó siendo objeto de veneración.

Su apariencia es la de una persona con cabeza de extraños rasgos animalescos, pues posee un hocico alargado, curvado, oreas rectangulares y también cuenta con una cola erguida.

Maat

Aunque básicamente Maat es un concepto sin forma, ocasionalmente la identificaban como una Diosa hija del poderoso Ra. Ella encarnaba los ideales de la justicia y la verdad.

De hecho, son sus leyes las que guían el juicio en la Duat, es decir, el mundo de los muertos donde se juzga a las almas según sus pecados.

Su representación a través del antiguo arte egipcio, era la de una mujer sosteniendo un símbolo anj, un cetro uas y llevando una pluma de avestruz en su cabeza.

Ptah

Era una entidad suprema oriunda de la ciudad de Menfis, donde lo adoraban con ferviente devoción.

Por otra parte, lo reconocían como el patrón de los constructores, los arquitectos, artesanos e inventor de los trabajos de albañilería.

Ptah figuraba vistiendo un sudario, tenía barba recta, usaba un casquete que le cubría su cabeza rapada y portaba un cetro uas decorado con otros símbolos, ya fueran el Anj o el pilar de Dyed. Además, sus imágenes refieren que era un hombre de baja estatura.

Thot

Para los egipcios Thot era el Dios de la sabiduría, el señor de la ciencia, las artes, la magia, del juicio y de temas relacionados con los muertos. Asimismo, le atribuían la invención de la escritura jeroglífica.

Esta figura divina era el esposo de Maat, y lo retrataban mediante dos tipos de animales, a veces, tenía cabeza del ave ibis o en su defecto, la de un babuino. Como los demás dioses de su cultura, poseía un cuerpo humano y llevaba el símbolo del Anj, aunque también cargaba instrumentos muy característicos, por ejemplo, una tablilla o un pincel para escribir.

Sus mitos relatan que era el creador de cada palabra articulada, del primer calendario y de la lira. Thot era el escribano sagrado en la cultura egipcia.

Anubis

El Dios de los muertos. La función principal de Anubis era guiar a los difuntos hasta la Sala de las dos verdades, donde serían juzgados por Osiris según las leyes de Maat.

Del mismo modo, este ser de la Duat era quien presidía las momificaciones, por ende, lo reconocían como el patrón de aquellos encargados de los rituales de embalsamamiento.

Anubis tenía cabeza de chacal negro porque simbolizaba la muerte y la resurrección. Normalmente pintaban su imagen sosteniendo la cruz de anj en una de sus manos, un cetro en la otra u ocasionalmente colocaban la figura de un cánido acostado sobre las capillas funerarias de las momias, para representarlo.

Criaturas mitológicas egipcias

Monstruos capaces de enfrentar a los dioses, devorar a los humanos y provocar el caos en la tierra, son tan solo una pequeña parte de las fascinantes criaturas de la mitología egipcia, las cuales se caracterizan por su aspecto maligno o aterrador.

Por otro lado, dentro de este tipo de relatos fantásticos están los seres bondadosos o protectores que luchan por el bien.

La mayoría de los personajes son híbridos, pues nacen como resultado de la combinación entre humanos y bestias. De igual manera, hay criaturas que son la mezcla de dos o más especies de animales.

Esfinge

Es un ser que se caracterizaba por tener la cabeza de un hombre, cuerpo de león y un par de alas, cuya imagen funcionaba como símbolo de protección en los templos.

Aunque la figura de la esfinge está asociada a la masculinidad, también estuvo inspirada en lo femenino. Eran descritas como criaturas inteligentes, bondadosas, dotadas de poderes mágicos y de una fuerza brutal.

Por otra parte, hay esculturas que representan a los faraones con forma de esfinge, pues creían que colocarlas sobre sus tumbas, los ayudaría a fortalecer la relación con la divinidad solar, Sejmet.

Salamandra

La salamandra es un animal muy común en distintas mitologías del mundo a excepción de la egipcia, donde se menciona escasamente.

No obstante, la antigua civilización comparaba la figura de la salamandra con la de un lagarto. La especie tenía manchas, las cuales asociaban con las estrellas del cielo.

Además, los egipcios creían que tenía un poderoso aliento capaz de apagar el fuego, y la imaginaban como una gran bestia, llegando incluso a pensar, que cualquier contacto con ella podía ocasionarles la muerte.

Ammyt

Conocida como la devoradora de los muertos. Era la encargada de tragar el corazón de los pecadores, sin embargo, apremiaba a los inocentes otorgándoles la vida eterna.

Al igual que otras criaturas egipcias, la figura de Ammyt es la combinación de varios animales, pues tiene cabeza de cocodrilo, la mitad de su cuerpo es de tigre y la otra de hipopótamo.

Bennu

Aunque existen distintas versiones acerca de su origen, los egipcios creían que Bennu era un ave mitológica a la cual, presuntamente, se le atribuía participación en la creación del mundo.

Una de las historias dice que representaba la encarnación del dios del sol, Ra, quien hizo el planeta y después de fundarlo, descansó en forma de ave en el primer pedazo de tierra establecido.

Otro relato con relación al nacimiento del animal, explica que surgió de un flamante árbol sagrado situado en el templo de Ra. Por ello, para los egipcios, la figura de esta emblemática ave simboliza el cambio, la creación, la muerte y el sol.

Momia

Para la antigua civilización egipcia, conservar los cadáveres representaba un acto sagrado porque creían que el alma () era inmortal, y después de la muerte, empezarían una nueva vida en la que necesitarían sus cuerpos.

Por ello los momificaban mediante técnicas de embalsamiento. Algunos de los ejemplos más famosos son la del faraón Seti I, Ramsés II conocido como el “Grande”, la reina Hatshepsut, entre otros.

En Egipto también se encontraban algunas momias naturales, es decir, aquellos cuerpos que se mantenían en buen estado gracias a las altas temperaturas y la arena, al ser sepultados, pues esta última provocaba la “desecación”, un proceso por el cual se elimina la humedad de la materia orgánica sólida.

Apofis

Era una serpiente maligna cuyo propósito consistía en quebrantar el orden cósmico e impedir que el dios del sol, Ra, creara un nuevo amanecer.

En este sentido, el reptil seguía la barca solar de Ra, la cual recorría el cielo para hacer un nuevo día, y debido a eso, ambos llegaron a enfrentarse en reiteradas oportunidades.

En la mitología egipcia la criatura era un ser inmortal al que se podía controlar, sin embargo, siempre buscaría la forma de hacer el mal.

Serpopardo

Otro ser fantástico es el serpopardo, cuya figura es la combinación de una serpiente en el lado inferior de su cuerpo, y un leopardo en el área superior incluyendo su cabeza.

Según la mitología egipcia, su cuello largo representaba a todo aquello que nace de la tierra. Por otra parte, el animal servía como protector de la corona.

Teka-her

Es el guardián principal encargado de vigilar las puertas de la Duat, el equivalente al inframundo en otras culturas. Además, Teka-her destruía las almas impuras, incluyendo las que viajan con el dios sol, Ra.

Entre sus demás funciones estaba custodiar la puerta de la cuarta hora de la noche. Esta criatura se solía representar como una serpiente voraz, dotada de un rostro iluminado, cuyo resplandor confundía a todo aquel que se encontraran con ella.

El reptil era enemigo de Ra, sin embargo, la deidad siempre conseguía atravesar la puerta que la serpiente custodiaba.

Salawa

La imagen de Salawa en los jeroglíficos es la de un perro que posa sentando o levantado. Al parecer tenía como función castigar a las almas impuras y llenas de maldad, a través del sufrimiento y las perturbaciones, pero en casos más extremos los devoraba.

Aha

Las egipcias invocaban a Aha para pedir la protección de sus embarazos, sus recién nacidos y la vida de los niños. Se trataba de una criatura que velaba por el bienestar de la familia.

Físicamente era un gnomo de cara redonda, larga melena, orejas enormes, piernas pequeñas, y una larga cola.

Templos sagrados de la mitología egipcia

Los templos sagrados son edificios creados en honor a los dioses, aunque existía un segundo grupo de santuarios de corte funerario, en los cuales enaltecían a las figuras místicas y a los faraones muertos.

Las obras arquitectónicas elaboradas en piedra, estaban formadas generalmente por avenidas donde se hallaban las esfinges, que conducían a las entradas de los grandes monumentos.

Cabe destacar que antes de la entrada, estaban dos obeliscos en cada lado, es decir, piezas altas hechas de granito, cuarcita o basalto gris y talladas con jeroglíficos egipcios, además, aparecía escrito el nombre del faraón que había ordenado su construcción.

Por otra parte, los templos tenían patios en la parte interior. También contaban con una sala hipóstila techada, caracterizándose por enormes columnas de las que se apoyaba, y en esta misma área existía un santuario dedicado a la deidad elegida.

Por lo tanto, dentro de la mitología egipcia existen tres tipos de monumentos creados con distintos propósitos, como son los siguientes:

  • Solares: son templos descubiertos ubicados en zonas desérticas y protegidos a través de murallas.

Estos lugares poseen altares que están acompañados de un enorme obelisco en la parte de atrás, provocando el reflejo de los rayos solares con la intención de resaltar el inmenso poder del dios del sol, Ra.

Los relatos más antiguos de la cultura egipcia, mencionaron que existieron seis monumentos de este tipo, sin embargo, solo dos fueron identificados oficialmente con el nombre de Nyuserra y Userkaf.

  • Funerarios: monumentos creados para rendir tributo a los dioses y faraones fallecidos, con la intención de que los reinados de éstos últimos sean recordados por siempre.

A nivel arquitectónico no tenían estructura definida, pero eran templos emblemáticos, como, por ejemplo, el de la reina Hatshepsut, esculpido en una gran roca ubicada en la montaña de la ciudad de Luxor.

El edificio cuenta con una hermosa rampa de piedra, la cual funciona como vía de acceso al lugar, y al mismo tiempo, existía otra más larga en el segundo nivel.

Asimismo, el templo se caracteriza por tener altos obeliscos y prodigiosos jardines, entre otros detalles de gran relevancia.

  • Clásicos: son aquellos monumentos sagrados donde se rendía culto a un solo dios. Las fachadas poseen áreas abiertas y cerradas, aunque para algunos egipcios dichas estructuras transmitían un toque de misterio.

Al igual que los otros templos, éstos eran elaborados en piedra, sin embargo, las murallas solían ser de ladrillo, adobe o mampostería.

Estos sitios se caracterizan por ser grandes, pero su forma variaba según el gusto de cada faraón. Entre los más famosos se encuentran el complejo de templos de Karnak, donde había varios santuarios religiosos, como el del dios Amun-Ra, que hacía conexión con el templo de Lúxor a través de la avenida de las esfinges.

Principales faraones egipcios

Los faraones eran los máximos gobernantes en el Antiguo Egipto. Su autoridad era absoluta y se les solía vincular estrechamente con los dioses, enalteciéndolos como sus encarnaciones sobre la tierra.

De allí que las sucesiones del trono fueran heredadas a los primogénitos de cada mandatario, o elegidos directamente por los sacerdotes reales cuando no había un miembro de la familia a quien legarle el poder.

Generalmente, cada faraón adoraba a una de las deidades en específico y la elegían como dios principal. Por tales motivos, muchos de los monarcas llevaban nombres combinados con los de alguna figura divina.

En resumen, los egipcios los veneraban a modo de “semidioses” elegidos teocráticamente para ejercer el decreto divino sobre el país.

Aun así, en la actualidad se desconoce la cantidad exacta de gobernantes egipcios que pasaron el poder de una generación a otra durante más de 3000 años seguidos, a excepción de una lista creada por Manetón, el sacerdote autor de las dinastías en las cuales se agrupan los faraones.

Gracias a dichos registros con alrededor de 30 linajes e infinidades de monarcas, podemos conocer a los más importantes de todos ellos:

Menes (Narmer)

A Menes o Narmer, se le conoce por ser el fundador de la primera ciudad capital del Antiguo Egipto, Menfis, alrededor del siglo XXIX antes de Cristo.

Con él iniciaron las dinastías de los faraones, pero más importante aún, es el responsable de unir el Alto y el Bajo Egipto, un hecho registrado a través de la “Paleta de Narmer”, ilustrada con jeroglíficos e imágenes que dan fe de ese acontecimiento aproximadamente en el año 3100 a.C.

Tras la unificación del territorio egipcio, Menes edificó un templo en honor al Dios Ptah ubicado en la ciudad capital.

Zoser (Djoser)

Era el primer faraón perteneciente a la III Dinastía del Antiguo Imperio Egipcio. Bajo la orden de Djoser, como también se le conocía, se estructuró la Pirámide escalonada de Saqqara.

Zoser destacó con gran importancia en su país, porque el monumento fúnebre que mando a construir para sí mismo, fue el primero de su clase.

Se cree que este faraón gobernó desde el año 2665 hasta el 2645 previo a nuestra era, y el gran arquitecto a cargo de su obra era el famoso Imhotep.

Keops

Segundo faraón de la IV Dinastía. Keops fue considerado como uno de los peores tiranos de su tierra, aun así, dejó un legado inigualable que le hizo merecer un lugar importante en la historia.

Este gobernante egipcio fue quien instruyó la construcción de la más antigua entre las 7 Maravillas del Mundo, es decir, la Pirámide de Gizeh.

Su período de gobierno no está del todo claro, pero se presume que pudo ser alrededor del 2589 y el 2566 antes de la época cristiana.

Kefrén

Uno de los descendientes de Keops y el cuarto faraón de su Dinastía. Su período sobre el trono egipcio probablemente fue entre el 2547 y el 2521 a.C.

Al igual que su padre, Kefrén se hizo notar muchos años después de su muerte, gracias a las estructuras erigidas durante su gobierno, por ejemplo, la Gran Esfinge de Gizeh.

Además, este faraón también mandó a edificar su propia pirámide para resguardar su cuerpo momificado y alcanzar la eternidad espiritual.

Teti

Primer faraón perteneciente a la VI Dinastía. Los detalles más precisos de su reinado, apuntan hacia los años 2322 y 2315 antes de la época de Jesucristo.

Teti cobró bastante importancia debido a las políticas que tomó para dirigir el país, las cuales se orientaron hacia la creación de un gobierno centralizado y en eximir de impuestos a los territorios con malas cosechas, como la región de Abidos.

A principios del año 2021 de nuestra era, el egiptólogo Zahi Hawass, en compañía de su equipo de arqueólogos egipcios, anunció nuevos hallazgos en el yacimiento de Saqqara cerca de la pirámide de Teti, como ataúdes decorados, partes del Libro de los Muertos, una nueva cámara en el mausoleo de su esposa, Nearit, ofrendas y herramientas.

Hatshetsup

Aunque ocupó el cargo como “el quinto faraónde la XVIII Dinastía, realmente, Hatshetsup era una mujer, la primera en llegar al trono. Sin embargo, lo que la convirtió en una de las más importantes líderes egipcias, fue la paz y la prosperidad otorgada con su gestión.

Se mandato data de los años 1490 y 1468 previos a la era cristiana. Este monarca recuperó varios templos y santuarios, levantó otros e hizo buenas negociaciones con los demás países para fortalecer la economía de su tierra.

Después de morir, Hatshetsup estuvo a punto de ser borrada de la historia a manos de Tutmosis III, el faraón que ella sustituyó porque apenas era un niño cuando le tocó heredar el trono.

Tutankamón

Pese a ser uno de los faraones más populares de la historia egipcia, Tutankamón solo se mantuvo en el poder alrededor de 10 años y murió aproximadamente a la edad de 20. Este gobernante estuvo al frente desde el 1332 hasta el 1323 antes de Cristo.

Era el duodécimo faraón de la XVIII Dinastía y su enorme fama se debe a que su tumba, fue la primera en encontrarse intacta después de 3000 años de antigüedad, sin rastro alguno de saqueos.

Aun así, el joven monarca tuvo que dedicar bastante de su corto tiempo a recuperar la devoción politeísta destrozada por su padre, Akhenatón, esposo de Nefertiti y un revolucionario con el afán de instaurar una fe monoteísta impuesta ante milenios de cultura.

Seti I

El segundo monarca de la XIX Dinastía. Seti I ganó su fama por ponerse al frente de su ejército para combatir en distintas campañas militares.

Reinó en Egipto desde el año 1294 hasta el 1279 de la era pasada. Pese a haber gobernado en medio de confrontaciones, siempre insistió en que sus luchas buscaban mantener la armonía de su tierra.

Conquistó la ciudad de Qadesh, estableció un tratado de paz con el Imperio Hitita y defendió Egipto de los ataques propiciados por los libios.

Ramses II

Hijo de Seti I, por tanto, el tercer faraón de la XIX Dinastía. Ocupó el trono egipcio durante 66 años a partir del 1279 antes de Cristo.

En el transcurso de su longeva vida, Ramses II se dio a conocer como elrey constructor”, porque edificó una gran cantidad de templos.

Algunas de las magníficas estructuras hechas durante su período, fueron el templo Abu Simbel, una nueva ciudad capital llamada Pi-Ramsés Aa-Najtu, y su propio mausoleo, el Ramesseum, ubicado en enigmático Valle de los Reyes.

Cleopatra VII

Era la decimocuarta en la XXXI Dinastía de los faraones egipcios, y obtuvo el poder en el año 51 antes de la era cristiana.

Cuando Cleopatra VII llegó al poder, Egipto ya venía afrontando una difícil situación que, de una u otra manera, anunciaba la caída de miles de años de cultura. Pero ella instauró diversos lazos diplomáticos para sostener las tradiciones y costumbres de su tierra natal, hasta sus últimos días.

Entabló relaciones con Marco Antonio y más adelante, con el famoso Julio César, no obstante, la gobernante murió, abriendo paso a una nueva creencia regida bajo las leyes del imperio romano.

Mitos egipcios

Los mitos egipcios consistieron en historias basadas en el origen de los procesos naturales de la tierra, y la manera en que intervenían los dioses para que estos se dieran.

Por otra parte, los relatos cuentan el nacimiento de los dioses, criaturas, seres y personajes de esta interesante cultura que trascendió las fronteras del mundo.

Asimismo, a través de los mitos se revelaban los castigos que recibían las almas impuras y condenadas al sufrimiento.

Las doce cavidades del más allá

Las doce cavidades del más allá, relata el recorrido del sol en varios pórticos durante la noche. En el primero de ellos, se encuentra con varias serpientes, sin embargo, la figura divina penetra bajo el horizonte.

Posteriormente, el halo divino, el cual es un círculo de luz que aparece alrededor del astro rey, tenía la tarea de revivir por una hora a los muertos que permanecían en cada una de las puertas, en este sentido, los difuntos subían a la barca del sol para ser acogidos.

Como es de suponerse, todos los fallecidos intentaban subirse a la barca con la esperanza de ocupar un puesto allí, por ello, halaban la embarcación de una puerta a otra.

Finalmente, el sol, al llegar a la última cueva, se encontraba con cuatro primates babuinos, los cuales se encargan de abrir el último pórtico, anunciando que los rayos resplandecerían nuevamente en la tierra.

El castigo

Los antiguos egipcios sentían temor al escuchar el mito del castigo, pues el relato señalaba que el dios Osiris juzgaba a los difuntos en la sala de las dos verdades, y si la deidad los hallaba culpables, eran condenados bajo duras sentencias.

Significaba entonces que los fallecidos sufrirían decapitaciones, serían quemados o incluso criaturas horribles arrancarían sus corazones.

Al ocurrir lo anterior, la fuerza animada de los difuntos denominada “Bâ”, desaparecía por completo, por lo tanto, no gozarían de una nueva vida después de la muerte.

Los siete seres sabios

Los siete seres sabios salieron de la pupila del ojo de Ra, transformándose en halcones que posaban en sitios donde concurría el agua.

Ellos solían acompañar a la divinidad Mehet-Uret. De igual manera, estas criaturas junto al dios Thot, promovieron las enseñanzas y las letras.

Ojo de la luna

Ojo de luna relata la historia del dios del cielo, la caza y la guerra, Horus, quien enfrentó a su tío Seth después de que este último le robara y devorara su ojo izquierdo, el cual representaba el satélite.

Horus, con la ayuda de otros seres divinos, pudo extirparle el vientre a Seth, recuperando de esta manera su ojo y finalmente, su padre, Osiris, obtuvo una nueva vida.