Mitología Celta

Para comprender la mitología celta, primero debemos conocer los orígenes de su gente, pues más que un solo pueblo definido y asentado en un lugar específico, se trata de una gran comunidad vinculada por diversos idiomas con raíces indoeuropeas, quienes arribaron a Europa, la India e Irán, durante la Edad de Hierro.

Debido a que los celtas no eran personas alfabetizadas y transmitían su cultura a través de la tradición oral, existen pocos registros acerca de sus creencias, sin embargo, hay escritos realizados por el historiador griego, Heródoto, en los cuales hacía mención sobre ellos alrededor del siglo V antes de la era cristiana.

Casualmente, la mayoría de mitos relacionados a los celtas desde la Edad de Hierro, fueron documentados tanto por los cristianos, como por los romanos, es decir, los mismos que les impusieron su cultura y religión hasta abolir la suya.

En consecuencia, gran parte de la información concerniente a las creencias celtas que conocemos hoy en día, han sufrido ciertos cambios, adaptaciones, sincretismos o mezclas.

De ese proceso de homogeneización ideológica, sobre todo, entre las creencias romanas y los mitos celtas originales, surgieron historias fantásticas relacionadas a criaturas sobrenaturales, héroes, personas con poderes mágicos, e incluso una marcada concepción politeísta para explicar las fuerzas que dominaban el mundo en la antigüedad.

Mitología Celta
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Dioses de la mitología celta

Los celtas estaban instalados en distintas regiones del continente europeo, por ello era natural que, dependiendo de cada tribu y su ubicación, se dieran ciertas variaciones en cuanto a los dioses de su mitología.

De allí derivaron, por ejemplo, las deidades irlandesas y las de Gales. Además, muchas de estas divinidades tenían sus equivalentes en los mitos romanos.

Estos seres superiores, originalmente eran relacionados con fuerzas de la naturaleza: ríos, montañas, los elementos y fenómenos ambientales. Pero fue a raíz de la “romanización”, que sus figuras de adoración adoptaron otras funciones.

Aunque también hubo algunos celtas que mantuvieron la tradición de adorar a dioses propios de sus tribus (tribales), o localidades.

En términos generales, podemos distinguirlos gracias a la explícita iconografía empleada para identificarlos, sus nombres, sus versiones romanas y los sitios en los cuales se hallaron las inscripciones acerca de ellos. Entre los más destacados están:

Sucellus

El Dios de la prosperidad de la tierra, la primavera, de las bebidas, la medicina y en ocasiones reconocido como rey de todas las deidades celtas.

La personificación de Sucellus es la de un hombre fornido y barbudo que carga un martillo en una de sus manos, mientras en la otra lleva un tarro de cerveza. Según su mito, puede hacer germinar las semillas tan solo golpeando el suelo con su maza, o en su defecto, provocar fuertes heladas para destruirlas, como una forma de castigo hacia los hombres cuando fuese necesario.

Epona

A Epona se le conoce como la hermosa Diosa tanto de los caballos, como de los jinetes. Sin embargo, también se le atribuyen otros títulos relacionados a la fertilidad de la tierra.

Amaethon

Reconocido como el Dios de la agricultura e integrante del conjunto de los Tuatha Dé Danann (pueblo de la Diosa Danu). Amaethon es bastante popular a causa de un mito en el que provoca una guerra entre deidades dentro del inframundo.

Angus

El Dios responsable del amor entre los seres mortales, la belleza, la juventud y la poesía. Según los celtas, Angus era un hombre de cabello amarillo y rizado que siempre estaba rodeado de 4 pájaros. Por otra parte, tenía el poder de cautivar a quien quisiera empleando la música, o tan solo su propia voz.

Arianrod

Es la Diosa protectora del cielo y también forma parte del mismo grupo que Amaethon, es decir, los Tuatha Dé Danann.

Arianrod tiene distintos nombres, entre los cuales resalta “Rueda de plata”, y aquella que “rechaza la maternidad”. Este último calificativo se le dio por haber abandonado a su primer hijo y maldecir al segundo.

Dea Dama

La Diosa de la fertilidad que brindan las vertientes de todos los ríos. Dea Dama es una de las figuras divinas más importantes de la mitología celta, porque de ella desciende la gran mayoría de las deidades de esta cultura.

Está asociada al conjunto de los dioses pertenecientes a la vida, el día y la luz. Los celtas creían que ella era la gran fuente a partir de la cual nace todo.

Bile

Este ser supremo aparece tanto en el grupo de divinidades celtas de Irlanda, como las de Gales. Bile es el Dios Padre del cual desciende el linaje galo. Además, tuvo cinco hijos junto a la Diosa Don/Da-Num: Gwydion, Ariandrod, Amaethon, Lugh y Goibwiu.

Dian Cecht

En los mitos celtas se describe a Dian Cecht como el Dios de la salud. Al ser el protector de los médicos, tenía la capacidad de sanar a mortales, héroes y dioses por igual.

Fomoireos

En la cultura celtica, los fomoireos eran las deidades del mal, la noche y la muerte. Conformaban un grupo de dioses espantosos. Algunos parecían personas, pero deformes, mientras otros simplemente tenían aspectos monstruosos. Solo unos cuantos contaban con belleza física.

Entre sus funciones estaban recibir las almas de los muertos, las cuales llegaban a sus dominios gracias a una mensajera que las buscaba.

Dioses de Irlanda

Los dioses celtas de la rama irlandesa, tampoco escaparon de las imposiciones del cristianismo y, de hecho, fueron estos los que registraron la mayor parte de sus antiguos mitos durante la Edad Media.

Pero a pesar de estos hechos, parte de la mitología original de los celtas en Irlanda, logró mantenerse para dar cuenta de sus distintos relatos.

Lo cierto es que las historias de sus dioses se basaban en una constante contienda. Por un lado, el grupo de los Tuatha Dé Danann y, en el otro, los Fomoré.

Estos últimos constituían las fuerzas antagonistas de la cultura celta. Eran gigantes provenientes de islas aledañas a Irlanda, y siempre estaban al asecho tratando de invadirla, ocasionando caos y destrucción.

Por suerte, los Tuatha Dé Danann, quienes encarnaban los aspectos artísticos, bélicos y demás funciones destacadas para ese entonces en la sociedad humana, siempre conseguían detener a los Fomoré.

Varios mitos surgieron de dichos enfrentamientos fantásticos, no obstante, la mayoría de ellos se resumen en manuscritos como el de la “Batalla de Mag Tuireadh”, que describe dos grandes sagas; y el “Libro de las Invasiones Irlandesas”, donde se enmarcan distintos documentos con información acerca de su mitología, religión e historia.

Ahora bien, veamos cuáles son algunos de los más importantes entre todas estas deidades celtas de la corriente irlandesa:

Dagda

En el panteón de los dioses celtas irlandeses, el nombre de Dagda es quizá uno de los más importantes. Se trata del señor de la vida, la muerte, la magia y la sabiduría.

A este ser divino también se le conocía como Dios de los druidas y los elementos, pero también tenía fama de seductor, por lo tanto, varios de sus mitos giran en torno a algunas de sus aventuras amorosas. Como se trataba de una deidad que llevaba un gran mazo y un caldero, se cree que Dagda podría ser el equivalente a Sucellus en Galia.

Morrigan

La terrorífica Diosa de la destrucción y la guerra en la mitología celta de Irlanda. Morrigan dependía de la magia negra y tenía la capacidad de adoptar distintas formas animales, pero las más comunes eran las de una corneja de color gris llamada Badb; un cuervo denominado Macha, que significa batalla; y una figura espantosa cuyo nombre era Nemhain, la personificación del pánico.

Esta última se presentaba ante los hombres que sufrirían una muerte segura durante la guerra, mientras Badb o Macha, solía aparecerse frente a los guerreros para incitarlos a luchar.

Lugh

Era el Dios de la luz y precisamente de allí el significado de su nombre: “el luminoso”. Lugh descendía de los Tuatha Dé Danann por parte de su padre, y de los Fomoré, gracias a su madre.

Balar

Fue uno de los dioses del grupo de los temibles Fomoré. Balar era un gigante que tenía solo un ojo en la parte frontal de su cabeza, y llevaba el otro en el área posterior de la misma, el cual le servía para arrebatarle la vida a todos aquellos en quienes pusiera su mirada. Murió a manos de su nieto Lugh.

Dioses de Gales

A diferencia de las deidades irlandesas, es menor la información oficial que se tiene acerca de los dioses de Gales, la cual también fue modificada por la cristiandad.

Ahora bien, se cree que la adoración céltica hacia ellos, dependía en gran medida de las necesidades experimentadas por las personas en ciertos momentos.

Pero con respecto a la ascendencia de dichas divinidades, se presume que pudieron surgir a raíz de dos linajes específicos: los hijos de Dôn, es decir, la figura madre de los Tuatha Dé Danann; y los herederos de Llyr, entre los cuales destaca el Dios Manannan.

Posiblemente la mayoría de los personajes divinos de la corriente celta de Gales, sean versiones diferentes de otras ramas de la misma cultura. Aun así, describiremos algunos de los más reconocidos:

Cernunnos

El Dios de la abundancia, la fertilidad, la virilidad y la lujuria en la rama céltica de Gales. Cernunnos era retratado con cuernos y orejas idénticas a las de un ciervo, por ello también se creía que representaba a los animales salvajes.

Belenus

Es el Dios del fuego y su nombre se traduce como “el luminoso” o “brillante. Los datos actuales sobre Belenus no arrojan ninguna información relacionada con sus padres, por eso se presume que pudo ser una deidad creada, en lugar de ser concebido como los demás dioses. En su honor se celebran las fiestas de Beltaine de la cultura celta.

Taranis

Es el Dios de los truenos y posee dones destructivos manifestados por medio de las fuerzas de la naturaleza. Esta entidad suele ser comparada con Thor o Jupiter en otras mitologías.

Junto a Esus y Teutates, Taranis integra una tríada poderosa, “los dioses de la noche”, a la que los celtas de Gales tenían profundo respeto, realizando sacrificios en sus nombres para solicitar favores o calmar su ira.

Esus

Dios de los bosques. Esus o “señor”, como refiere la traducción de su nombre, era una deidad despiadada, sanguinaria y violenta que poseía una naturaleza salvaje. Los celtas acostumbraban a sacrificar los prisioneros de guerra en su honor, ahorcándolos en los árboles.

Teutates

Es el protector de las tribus, un Dios guerrero cuyo equivalente romano y celta irlandés, son Marte y Dagda, respectivamente. Generalmente los druidas le rendían constantes sacrificios.

Características de la mitología celta

Al igual que muchas otras mitologías, las creencias de los celtas estaban definidas por ciertas características muy puntuales, como, por ejemplo, las siguientes:

  • Tenían una religión politeísta: los celtas adoraban a más de 300 deidades. Gran parte de ellos se presentaban con una versión femenina y otra masculina.
  • Daban una clasificación específica a sus dioses: los categorizaban de acuerdo a las fuerzas que representaban, y acotaban variaciones dependiendo de las tribus de distintas regiones.
  • Sus dioses tenían equivalentes romanos: dada la manera en la que se documentó la mitología celta, muchos de sus dioses terminaron siendo muy similares a los de Roma.
  • Sus mitos se transmitían oralmente: al carecer del conocimiento de la escritura, los celtas solo sabían contar sus tradiciones a las siguientes generaciones, de manera oral.
  • Visión simbólica de la vida: los celtas veían el mundo de una manera especial, comprendiendo incluso que la muerte era un simple paso de transición, una etapa para poder renacer, y contaban con una serie de símbolos como una forma de explicar su cultura.
  • Creían en otras figuras sobrenaturales: en su cultura había criaturas con rasgos de animales, gigantes, o simplemente humanos con dones adquiridos de las figuras divinas, permitiéndoles usar magia y realizar rituales de sanación.

Culto Celta

La historia del culto celta es ambigua y carece de bases sólidas que demuestren cómo eran realmente sus rituales de adoración. Por un lado, la versión romanizada de la cultura celtica y, por otro, poca evidencia arqueológica sobre sus presuntos templos o actividades sagradas.

Los manuscritos romanos y cristianos describen las costumbres de las tribus celtas como actos de veneración donde los santuarios no eran un elemento necesario, por lo cual llevaban a cabo sus ritos frente a árboles sacros.

No obstante, algunas investigaciones arqueológicas sugieren que en realidad sí pudieron haber usado templos para dichos fines.

Lo mismo sucede con los sacrificios humanos, eventos de los que aún hoy se desconoce si eran comunes, o se realizaban únicamente en situaciones extraordinarias.

Con respecto a los cultos de los guerreros, era normal que los celtas decapitaran a sus enemigos caídos. De igual manera, solían cortar las cabezas de sus propios muertos, rompían sus cráneos y los enterraban los cadáveres armados, un acto que sugiere la creencia de una vida más allá del plano terrenal.

Además, la mayoría de sus rituales eran presididos por las figuras sacerdotales de los druidas, encargados también, de sanar a los enfermos.

Los Druidas

Los druidas pertenecían a una clase social de los celtas, siendo los sacerdotes encargados de oficializar las ceremonias religiosas donde se practicaban sacrificios públicos y privados, utilizando animales o humanos.

Sin embargo, no hay mucha información de estos personajes, pues los países que formaban parte de esta cultura, hacían poco uso de la escritura, por lo tanto, los relatos que hablaban sobre ellos fueron redactados mayormente por otras naciones, como la romana.

Cabe destacar que los druidas, también conocidos como profetas, vivieron en Galia, actualmente Francia. Posteriormente, tras la llegada del cristianismo sus cultos fueron prohibidos, pero después de varios siglos siguieron apareciendo en la literatura medieval como magos y curanderos.

Los árboles sagrados celtas

Para los celtas, los árboles fueron un símbolo sagrado relacionado con la vida. Incluso creían que los poderes de los dioses se encontraban en estas plantas.

A partir de esta idea, los druidas elaboraron un candelario en el que las fases lunares indicaban el comienzo de cada mes y señalaban períodos importantes del año, como, por ejemplo, las labores del campo. Allí incluyeron 21 árboles sagrados, los cuales, según el tipo, determinaban los caracteres y cualidades de las personas, de acuerdo al mes de nacimiento.

Además, esta cultura sostenía que el fruto de los árboles protegía a los humanos de situaciones infortunas. Por otra parte, algunos eran consagrados en honor a las deidades.

Héroes de la mitología celta

Los héroes de la mitología celta son seres que nacieron con facultades especiales, usadas para enfrentar a los enemigos y proteger a los pobladores de cualquier monstruo.

Otros guerreros desarrollaron habilidades como la magia con el paso del tiempo, mediante la ayuda de magos o familiares que tenían ese conocimiento.

Algunos de los héroes descendían de reyes, humanos y dioses. De estos últimos obtenían dones divinos que los diferenciaban de otras personas.

De igual manera, estos seres se caracterizaban por su coraje, firmeza y destreza a la hora de pelear, cualidades que los ayudaban a incrementar su fama.

Manannan

En algunos relatos Manannan es llamado héroe, sin embargo, en la mitología celta su nombre hace mayor referencia al Dios de los océanos y las aguas.

A pesar de su cargo, realmente la deidad se centraba en los poderes mágicos e ilusionistas, llevando consigo una capa, la cual cambiaba de color. También portaba una espada que, al colocarla en el cuello del enemigo, lo obligaba a decir la verdad.

Ogmios

Ogmios tenía la habilidad de persuadir a la gente porque poseía un lenguaje fluido y firme. Físicamente es descrito como un anciano calvo que vestía piel de león, traía con él una maza, arco y carcaj.

Otro de sus dones era la magia, pues los irlandeses pensaban que hasta podía paralizar al adversario a través de encantos, por eso, lo llamaban “Ogma”.

Nauda Airgetlam

Este personaje era conocido como el rey Neuda Airgetlam, señor de los Tuatha Dé Danann (el quinto grupo de personas que habitó Irlanda).

Con la meta de conquistar el territorio, los Tuatha Dé Danann participaron en la primera batalla denominadaMagh Tuiredh”, donde combatieron contra los Fir Bolg (antiguos pobladores de Irlanda).

Según el mito, Neuda perdió un brazo durante el enfrentamiento, por lo que el Dios Diancecht hizo uno de plata, el cual sustituyó el miembro perdido y gracias a ello, el monarca siguió liderando a los Tuatha Dé Danann durante la segunda hasta obtener la victoria.

Rrihannon

En algunas versiones de la mitología celta, Rhiannon es representada como la Diosa de los caballos y la reina de las hadas, tanto en Irlanda como Galia.

La divinidad tenía varios pájaros mágicos, cuyos poderes lograban calmar a los vivos o incluso levantar a los muertos.

Su imagen es la de una hermosa joven, la cual vestía traje dorado y posaba sobre el animal equino, alrededor de ella volaban las aves. Estuvo casada con el rey de Dyfed, Pwyll, y de esa unión nació un hijo que fue raptado, sin embargo, fue devuelto a sus padres al crecer.

Gwyddyon

Gwyddyon es un héroe el cual aprendió magia gracias a su tío Math, sin embargo, le ocultó a este último su plan de conspiración contra el rey de Demetia, Pryderi.

Su hermano Gilvaethwy, apoyó a Gwyddyon en el complot, pero abusó sexualmente de la doncella Goewin, quien trabajaba para Math.

Al enterarse de lo sucedido, el tío castigó a los sobrinos transformándolos en animales, estos a su vez dieron crías, no obstante, tiempo después los libró del encanto.

Finn Mac Cumail

El defensor de Irlanda, Finn Mac Cumail, era famoso porque enfrentaba terribles monstruos, como el de tres cabezas que salía en el castillo de Tara, además, poseía el don de la profecía.

Asimismo, el guerrero tenía habilidad para la caza. A la hora de hacerlo iba acompañado de dos perros, los cuales personificaban a sus sobrinos.

Cuchulain

Desde pequeño se caracterizó por su espíritu guerrero. A él se le atribuyeron muchas victorias. Es hijo del Dios Lugh y de la hermana del rey del Úlster, Dectera.

Una de sus hazañas más destacada, fue el enfrentamiento que tuvo solo con las tropas de la ambiciosa reina Maeb, protegiendo la provincia de Úlster en Irlanda.

Arturo o Artús

Existen distintas versiones sobre el mito del rey Arturo, sin embargo, una de la más famosa cuenta que fue criado por el consejero de su padre.

Según la historia, el héroe recibió la corona después de sacar la espada excalibur de una piedra, ya que nadie lo había hecho, por lo tanto, algunas autoridades identificaron a Arturo como el verdadero heredero del trono.

Asimismo, es común escuchar el nombre de Arturo y la mesa redonda, esta última representaba la corte del monarca, donde asistían caballeros reconocidos de la época, provenientes de distintas naciones del mundo, los cuales contaban sus aventuras.

Breogán

Breogán era el rey de los galaicos, es decir, de aquellos pueblos situados al noroeste de Galicia. El monarca colonizó Irlanda y a partir de su victoria, ambos territorios compartieron sus simbologías, música, mitos y leyendas.

Merlín

Merlín era un mago dotado de grandes poderes, los cuales les permitía transformarse o volverse invisible. También podía hablar con animales y conocía los secretos del universo.

De hecho, este personaje tenía la capacidad de controlar algunos elementos de la naturaleza, sin embargo, sabía hasta que limite llegar, para no molestar a la diosa de la naturaleza.

Al parecer la madre del brujo era una monja, presuntamente violada por una entidad demoniaca que la dejó embarazada de Merlín.

Símbolos de la mitología celta

Como toda cultura, la celta usó símbolos para transmitir sus creencias religiosas, además de explicar cómo estaba estructurado el mundo y los elementos que integraban la tierra.

Al mismo tiempo, los sacerdotes sentían interés sobre el universo, por ello, crearon figuras graficas con el propósito de representar aspectos relacionados a éste.

Otras imágenes tenían que ver con la fertilidad, la vida, la muerte, reencarnación, así como otros temas vinculados a las relaciones humanas.

La triqueta

La triqueta es un símbolo de la mitología celta que tiene una triple dimensión, cuyo significado varía, empezando porque representa la eternidad, igualdad e invisibilidad de lo que está en el universo.

Asimismo, su imagen está asociada a la tierra, el agua y el aire, aunque, por otra parte, los druidas también decían que la triqueta significaba las tres fases de la mujer como son: doncella, madre y anciana.

Pero sin duda alguna, uno de los conceptos más famosos que estos sacerdotes empleaban con relación al emblema, era la vida, muerte y reencarnación.

El trisquel

El trisquel está compuesto de tres brazos que al unirse forman un espiral en el centro. El uso de este símbolo era para trasladar las almas de los fallecidos.

Al parecer, al dibujar la figura los druidas se conectaban con las divinidades. Además, la representación gráfica servía como amuleto de protección.

Asimismo, el trisquel simboliza la tierra, el aire y fuego, al igual que el pasado, presente y futuro, así como al hombre en su niñez, adultez y vejez.

Cruz celta

La cruz celta se ubica dentro de un circulo. Su imagen quizá es una de las famosas, pues hasta los cristianos han utilizado este emblemático símbolo.

A pesar de ello, no hay fuentes concretas que expliquen el significado exacto del elemento gráfico, sin embargo, los celtas pensaban que el signo se basaba en los puntos cardinales: norte, sur, este y oeste.

Otra teoría apunta que las líneas rectas de la cruz representaban el sexo masculino, pero la forma redonda era la versión femenina. Por otra parte, el símbolo hacía referencia a las cuatro estaciones del año.

Los nudos celtas

Para las familias, los nudos celtas son elementos sagrados que significan la vida infinita después de la muerte, por medio de la reencarnación.

En este sentido, la figura representaba la unión eterna, por esta razón, los padres les entregaban a sus hijos el distintivo como muestra de amor. Los nudos reflejan también la amistad.

Símbolo quíntuple

El símbolo quíntuple está compuesto de cuatro círculos entrelazados, los cuales forman uno adicional (el quinto), situado en la parte del medio.

Por lo tanto, el quinto circulo estable el equilibrio de todos, es decir, funciona como una especie de base que le da sentido a los demás círculos.

La serpiente

La serpiente era considerada en la mitología celta como un animal que promovía la fertilidad, sabiduría e inmortalidad. Todo lo contrario, a lo que se piensa de ella en otras culturas.

Por otra parte, el huevo de la serpiente tenía poderes mágicos. Los creyentes sentían mucha devoción por el reptil y la colocaban en sus altares.

Los caballos

La cultura celta rendía especial culto a los caballos, porque gracias a ellos lograron expandir sus territorios y ganaron diversas batallas. De allí que algunos autores justifiquen las funciones atribuidas a Epona, la Diosa de los caballos o Rhiannon, otra de sus posibles versiones.

Mitos celtas

Tanto los mitos de las tribus celtas antiguas, como los relatos modificados gradualmente por las culturas ajenas que los inmortalizaron mediante tinta y papel, nos trasladan a un fascinante mundo de magia, druidas e increíbles enfrentamientos entre deidades, pero también se reflejan en historias de la realeza durante la Edad Media. Entre todos estos, los más conocidos son los siguientes:

El arpa de la Dagda

El mito relata que los dioses de la oscuridad, fomorianos, robaron el arpa del ser divino, Dagda, durante la segunda batalla de Mag Tured.

Molesto, la deidad con ayuda de dos compañeros: Lugh y Oghma, se dirigieron al campamento donde estaban los enemigos para recuperar el objeto.

Al llegar al lugar, los tres fueron a la sala de los banquetes donde estaba el arpa colgada en la pared. Mediante un canto, Dagda llamó al instrumento musical, el cual voló hasta donde estaba su dueño, pero antes el arpa cumplió la orden del dios y asesinó a los fomorianos.

El dios Lugh

De acuerdo a la historia, un Dios Fomoré llamado Balar ordenó encerrar a su hija en la torre de la mar, situada en la isla de Tory, luego de que una druidesa predijera que él sería asesinado por un nieto.

Sin embargo, el monarca no pudo evitar que la doncella se enamorara de la deidad sanadora, Cian, al cual le dio tres hijos.

Al enterarse de la noticia, Balar pidió arrojar a los pequeños al mar con el objetivo de matarlos, no obstante, Lugh sobrevivió al atentando.

Posteriormente, la deidad Dannan apoyó a Lugh, dotándolo de conocimientos útiles para su crecimiento personal. Luego este último fue nombrado Dios de todas las artes y oficios.

Lugh se caracterizaba por ser bondadoso y se unió a los Tuatha Dé Danann, por lo que decidió asesinar al malvado de su abuelo, cumpliéndose así la profecía.

El rey Arturo y Merlín

El mito del rey Arturo comienza gracias al mago Merlín, quien era el consejero del monarca británico Uther Pendragón. Este gobernante se enamoró de Igrain, la esposa del duque Gorlois de Tintagel, por ello le pidió al hechicero preparar un brebaje para hacerse pasar por él y dormir con la doncella.

Merlín accedió, pero con la condición de quedarse a cargo del cuidado del bebé que surgiera de aquella noche de lujuria, y así sucedió. De ese encuentro nació Arturo.

Con el paso del tiempo, el rey Uther murió sin dejar heredero alguno, por lo tanto, Merlín organizó un evento entre caballeros para elegir un nuevo monarca. La actividad consistió en retirar la legendaria espada de Excalibur, la cual se hallaba clavada en un yunque con una inscripción muy particular: “quien pudiese sacar el arma de allí, sería el rey de Britania”.

Por azares del destino, Arturo, el heredero legítimo, sacó la espada sin hacer ningún esfuerzo cuando nadie más había podido hacerlo, ganándose así, el derecho al trono con el apoyo del mago Merlín como su consejero.

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